No son pocos los que afirman que, de no haber aparecido Sonic, los protagonistas de éste producto se hubieran convertido en las nuevas mascotas de Sega. Y lo cierto es que, a quienes dicen esto, parte de razón no les falta. En su tiempo, inicios de los 90, ToeJam y su colega Earl encajaban en el prototipo de personaje que arrasaba en la época. Eran molones, chocaban los cinco, se movían al ritmo de la música, y tenían uno de esos looks que sólo podías imitar mientras el Príncipe de Bel-Air siguiera arrasando en televisión. Con su primer juego para MegaDrive se convirtieron en los héroes revelación del momento, triunfando en las tiendas de todo el mundo. Fue tal su éxito que posteriormente sus creadores, los miembros de la pequeña desarrolladora Johnson Voorsanger Productions, decidieron cambiar el nombre de su empresa a ToeJam & Earl Productions (como todavía se les conoce).La historia de "ToeJam & Earl" no era muy original. Ésta cuenta cómo dos extraterrestres molones chocan contra un asteroide cuando están viajando por el espacio a ritmo de su música enrollada. El impacto provocará que aterricen de mala manera en la Tierra, pero su nave quedará totalmente destrozada. Así que ahora deben recorrer el mundo terrestre buscando las piezas de su vehículo, que se han desperdigado por el largo y ancho planeta. Muy original no es, pero los protagonistas proceden de Funkotron y son tan guays y molones que a buen seguro escuchan a los Kriss Kross.
El objetivo del juego puede parecer una simpleza, y lo es, para qué vamos a engañarnos, pero la diversión que nos reportará será tremenda. Tras su aspecto enrollado y funky "ToeJam & Earl" es un juego de plataformas y aventura con el cual podemos pasar horas y horas sin aburrirnos. Especialmente si tenemos un amigo con el que jugar (unos párrafos más adelante diremos por qué).
Comenzamos partida seleccionando el personaje que nos apetece controlar. ToeJam es el extraterrestre flaco de tres piernas y dos largos ojos que le hacen parecer a Mantenna, el malo de los Masters del Universo. Usa gorra (hacia atrás, claro), zapatillas blancas super molonas y uno de esos collares de oro de auténtico rapero. Cómo no, se mueve más rápido que su compañero. Earl, por su parte, es el gordo. A secas. El gordo que hay en todo grupo de raperos que se precie. El tonel con cara de empanado, al puro estilo Silent Bob, que te deja a cuadros cuando saca una de sus sonrisas. No lleva gorra, pero sí unas gafas negras que harían envidiar al mismísimo Mitch Buchanan. Además, en vez de ir en pelotas, como su amigo, se muestra con unas bermudas horteras hasta decir basta. Su barra de vida es más larga que la de ToeJam, pero se mueve con menos ritmo.
Sea cual sea el personaje elegido, el juego será el mismo. Se desarrollará a modo de decorados terrestres independientes, entre los que deberemos ir avanzando para encontrar las piezas de nuestra nave. Cada escenario cuenta con un diseño específico, pero nosotros no sabremos qué habrá en él. En principio el mapa del lugar estará vacío. Irá completándose a medida que avancemos, con lo que llegado cierto momento podremos saber con exactitud si hemos visitado hasta el último rincón del lugar. Si lo hemos hecho a buen seguro habremos encontrado, entre otras cosas, un ascensor. Montándonos en él pasaremos al siguiente nivel.
Nuestro paseo por los escenarios no será tranquilo, sino todo lo contrario. Al factor de visitar lugares con diseños variados, con precipicios por donde caernos o ríos llenos de tiburones, se sumará el peligro de algunos enemigos que intentarán hacernos daño. Entre ellos aparecerán extraterrestres, dentistas locos, mujeres con carritos de bebé, buzones de correos poseídos, bailarinas, o cupidos enfurruñados. Un abanico de enemigos impropio de la Tierra real, pero que aceptamos de buena gana una vez comprobamos el juego que dan. Todos ellos intentarán hacernos la vida imposible al vernos cerca. Si nos tocan nos quitarán vida, nos aplastarán, o nos empujarán a algún precipicio. De caernos, tocará retroceder al nivel anterior, aunque se guardará el progreso que hayamos realizado previamente. En otros casos los efectos del encuentro con estos oponentes serán distintivos. Por ejemplo, las bailarinas nos contagiarán su ritmo y nos pondremos a bailar descontrolados, convirtiéndonos en presa fácil para otros enemigos que pasen por allí.
Afortunadamente, tendremos más de una herramienta para combatir contra estos variopintos villanos. Todos nuestros recursos se encontrarán escondidos dentro de regalos cerrados que encontraremos por el escenario. También podremos comprarlos, pero nunca está de más guardarse las pelas para invertirlas en otros aspectos del juego que detallaremos a continuación. Los regalos tienen un pequeño inconveniente: como están cerrados no tenemos ni idea de qué hay dentro. Y claro está, en una situación de riesgo no vamos a ponernos a usarlos uno por uno para ver si encontramos el que necesitamos. Por suerte, el color de los regalos indica su contenido, por lo que sólo necesitaremos llevar a cabo unos cuantos experimentos para saber, previa anotación en un papel, qué indica cada tono. Dentro de los regalos encontraremos desde comida para recuperar energía, hasta herramientas de desplazamiento o ataque. Para movernos podremos usar zapatos cohete, alas voladoras, o puertas que nos teleportarán a lugares diversos del escenario. Por su parte, los objetos de ataque estarán caracterizados principalmente por tomates, los cuales podremos lanzar a nuestros enemigos para eliminarles. Pero cuidado, porque también hay regalos malos.
Como decíamos antes, el dinero será muy útil durante el juego. Éste nos permitirá, al margen de comprar regalos, hablar con distintos personajes que aparecerán en los niveles. Un mago loco con reminiscencias a Merlin nos recuperará vida, mientras que un hombre vestido de conejo revelará el contenido de un regalo sin abrirlo previamente.
Ahora entramos a detallar el modo para dos jugadores, sin duda el mejor. Lógicamente, en él cada jugador interpreta a un personaje, y no por turnos, sino que ambos se mueven por el escenario de manera simultánea. Pero ¿qué ocurre cuando cada héroe va hacia un lado?, ¿la pantalla se bloquea?, pues nada de eso, en tal momento la imagen se divide en dos. Sí señor, pantalla partida cuando lo necesitamos. Así, cada personaje puede ir hacia una dirección, o incluso pueden estar en distintos niveles al mismo tiempo. Cuando se encuentran comparten frasecitas y comentarios, demostrando así su buen rollo. Es más, si alguno tiene poca vida, pueden hacer uso del choca los cinco para equilibrar su energía vital y ponerse los dos a tono.
Gráficos
El visionado superior desde el cual se presenta la cámara del juego ayuda a una mayor visualización de los decorados. De ésta manera podemos tener en pantalla el suficiente margen de imagen para no perdernos demasiado, si bien con el mapa esto nunca podría ocurrir. En general los escenarios son grandes, aunque carecen de los detalles necesarios para que a veces nuestros paseos no resulten agotadores. Por suerte, el estilo cambia a menudo y la posibilidad de avanzar rápidamente con algunos objetos reduce el sentimiento de repetitividad gráfica. Los personajes, por su parte, no cuentan con un gran tamaño, pero están muy bien animados. Ambos protagonistas son el reflejo perfecto de la época. Son molones hasta cuando están recibiendo golpes por parte de sus enemigos. Se mueven con ritmo, cuentan con movimientos totalmente innecesarios que les dan personalidad, y derrochan carisma por los cuatro costados. Además, todo está presentado desde un punto de vista humorístico, algo que se enfatiza usando objetos o al caer en las redes de algunos enemigos (como cuando nos ponen a bailar).
Música & Sonido
La banda sonora es muy funky, al igual que los protagonistas. Sus ritmos, obra de John Baker (recientemente trabajó en "Los Sims 2") nos acompañarán provocando que movamos la cabeza en más de una ocasión mientras jugamos. Los efectos de sonido están caracterizados por pequeños ruidos y expresiones realmente delirantes. Marca de la casa de unos personajes que se toman sus problemas a pitorreo.
Conclusión
Un juego muy de los 90 que aún hoy sigue siendo tan entretenido como entonces. Su diversión aumenta en el modo multijugador, si bien jugando solos también lo pasaremos en grande. Si la Consola Virtual tuviera otra política y los clásicos fueran alterados para su llegada a ella, la inclusión de un modo online hubiera sido lo más. En lugar de eso deberemos conformarnos con jugar con un amigo en la misma televisión, como hacíamos al volver del colegio en la época de los 16 bits.
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